Casares pide soluciones ante el aislamiento, cada vez más frecuente, de Secadero y los desprendimientos en la carretera

El alcalde, Juan Luis Villalón, reclama actuaciones a la Junta de Andalucía y a la Diputación ante los efectos de la borrasca Kristin.
El temporal de viento y lluvia que ha azotado esta semana al municipio de Casares ha dejado completamente incomunicados a cerca de 1.500 vecinos de Secadero, además de provocar importantes desprendimientos en la carretera MA-8300 y numerosos daños en la red de caminos rurales.
Se trata de una situación que antes era más esporádica y que ahora se está convirtiendo en algo frecuente, señala el alcalde, Juan Luis Villalón, quien, tras la segunda borrasca que causa graves daños en el municipio este mes, se ha desplazado esta mañana a Málaga para reunirse con el delegado territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, Fernando Fernández Tapia-Ruano, y solicitarle que se estudien mejoras en el cauce del Guadiaro por parte del Servicio de Dominio Público Hidráulico.
Tanto la borrasca Francis, a principios de enero, como la borrasca Kristin, esta semana, han provocado el desbordamiento del río Guadiaro, dejando al núcleo de Secadero completamente incomunicado. Al corte por inundación de la carretera A-2102, que conecta la localidad con la Costa, se suman el cierre de las dos carreteras que unen Tesorillo con Cádiz y el corte del camino de Los Pescadores, vía fundamental de salida hacia Casares y hacia las explotaciones agrícolas del valle del Guadiaro y del Genal. A esta situación se han añadido esta semana cortes en el suministro eléctrico y en las líneas de internet y telefonía.
Un escenario «que antes era más puntual y que ahora se repite con mayor frecuencia, dejando completamente aislada a una población de casi 1.500 personas”, subraya el alcalde. Además de los numerosos vecinos que no han podido acudir a sus puestos de trabajo, Juan Luis Villalón ha señalado varias situaciones especialmente críticas, como el caso de una paciente oncológica que no ha podido desplazarse para recibir su tratamiento; una persona enferma que tenía programada una prueba médica tras más de un año de espera; el temor de una mujer embarazada que ya había salido de cuentas; o la panadería local, que ha perdido toda la producción del día al no poder realizar el reparto.
Para el alcalde de Casares, la Junta de Andalucía está dilatando la realización de un estudio sobre la situación y la adopción de medidas para solucionar un problema que cada vez es más frecuente.

Desprendimientos en la MA-8300
Los efectos de la borrasca también han tenido graves consecuencias en Casares por los numerosos desprendimientos ocurridos en la carretera MA-8300, que conecta la localidad con la Costa. Especialmente grave ha sido el registrado a la altura de la calle Monte, donde una gran avalancha de lodo llegó a cortar completamente la vía, alcanzan
do incluso la puerta de las viviendas situadas enfrente.
A pesar de tratarse de una carretera provincial, los trabajos de limpieza y despeje han sido asumidos por el Ayuntamiento de Casares, con el apoyo de empresas contratadas de forma urgente. No obstante, desde el consistorio se van a cuantificar los daños para trasladar la situación a la Diputación y exigir que se ponga sobre la mesa una solución definitiva, ante el peligro que este tipo de sucesos puede suponer.
La borrasca Kristin también ha dejado numerosos incidentes en la red de caminos rurales del municipio, con cortes de vías por desbordamientos de arroyos y caídas de árboles. La mayoría de estos problemas ya han sido solucionados y, en estos momentos, todos los caminos se encuentran abiertos al tráfico, aunque durante el día de hoy han sido recorridos por miembros del equipo de gobierno y técnicos municipales para valorar los daños.
El fuerte viento ocasionó asimismo el derrumbe de banderolas, cartelería y otros elementos publicitarios, especialmente en Casares Costa, lo que obligó al Ayuntamiento a emitir un bando municipal ordenando la retirada inmediata de estos elementos en un plazo de 24 horas y advirtiendo de que se exigirán responsabilidades a los anunciantes en caso de producirse caídas o daños a personas o bienes.




